Sabanas sucias, piernas abiertas
PARTE A Esa noche tenía el cuerpo pasado de rosca, como cualquiera que se droga o toma un fin de semana. Había fumado unas secas. Carlitos me convidó unos tiros en el baño del bar, más para no desmayarme de borracho que por otra cosa, aunque igual me dieron ese hambre de poder que aparece cuando no hay merca y uno se siente un poco menos que nadie. Cuando salimos, en el parque, Ciro y Male chapaban tirados en el pasto. Demasiado pegados para ser un lugar público. Le pedí la bici a ella para ir a comprar hielo Ciro es el baterista de mi banda. De la banda de la que me voy a ir pronto porque son todos unos pelotudos, y el que no es un pelotudo es un hijo de mil puta. Male es la ex novia de su mejor amigo. Todo bien, qué sé yo. Mentí. No fui a comprar hielo. Me desvié por De La Torre y me fui hasta lo de Gabi, un tranza que conocía pero no frecuentaba. Tenía un Gol negro. Siempre gritaba preguntando dónde había una gomería cada vez que hacíamos una movida, como si alguien lo estuvie...