Mi planta

 ¿Te gusta? Es mi planta 

Su abono son las cenizas de un amigo, le dí un escopetazo en el pecho y lo descuarticé. Un por qué real no hubo, solo un comentario al pasar que me molestó y era matarlo o estar todo el tiempo con la astilla clavada, en cada reunión iba a tener en el fondo un resentimiento y nunca iba a estar perdonado del todo, así que en vez de tener que ser una persona falsa decidí matarlo.
Después del escopetazo empecé a cortarlo por pedazos con un hacha, el pelotudo de mi perro me robó su pie y lo tuve que perseguir por todo el patio porque no me lo quería devolver, al final se lo terminó comiendo, ahora mi amigo está dentro de mi perro. 

Solo dejó el hueso y un poco de carne mordida pegada a él. 
El absorberá los nutrientes de la carne y el hierro de la sangre, calcio para sus huesos y energía para su cerebro.
Corté a mi amigo pedazo por pedazo y todo se inundó de sangre, lo corté para poder cremarlo en el horno vigilando a mi perro para que no se lo coma, lo que pensé que sería sencillo se convirtió en un desastre de tripas y sangre, arterias, nervios y otras partes internas del cuerpo que ni yo conocía, incluso mierda y vómito, eso es algo que en las películas no muestran, el gore es un lujo al lado de esta asquerosidad.

Cuando ingresé a mi casa con los pedazos de mi amigo chorreando sangre y colgando tripas, nervios y tendones, mi perro saltaba encima mío emocionado y exaltado, mordía la carne que sobresalía de mis brazos, quería comerse las achuras. 

Metí a mi ex amigo en el horno y empezó a chorrear sangre por todos lados, la bandeja del horno no alcanzaba para sostener toda la sangre, todo se empezó a chorrear y el horno se apagó, estaba tan empapado con sangre que no lo podía volver a prender, y el poco fuego que salía quemaba la sangre y salía un olor insoportable y nauseabundo.

No sé cómo se crema a un muerto, un amigo que estudia medicina me había dicho que los muertos no sangran: me mintió.

Volví al patio a buscar el resto de mi amigo porque lo había cortado por partes y dejé la cabeza en el patio con otras partes, mientras que mi perro desesperado rasguñaba la puerta del horno, chupando la sangre que salía, el horno se apagó con la sangre que seguía chorreando, el perro se desesperaba por un poco de carne y tenía que cuidar los restos que estaban en el horno, los que dejé en la bacha de la cocina y la cabeza que estaba en el patio, un desagradable desastre.


Mi perro con las patas y el hocico llenos de sangre no paraba de lamer, volví del patio y vi el espectáculo grotesco. 

Pateé en el culo a mi perro y lo eché al patio, entré el torso de mi amigo y por otro lado su cabeza con el hueso de la tráquea sobresalido.
Me senté con un exceso de información en mi cabeza y reflexioné. 

Lloré. Me hiperventile. 

Pero al final, me disocié

¿Qué hago?  Un silencio se apoderó de mis sienes, sentía que iban a salir alas por mi cabeza. Esas alas me harían volar directo a prisión, a los medios, al prejuicio social, a ser un asesino enfermo, y un montón de cosas más que la comunicación hegemónica diría de mí sin conocerme ni conocer el contexto.

¿Para qué lo maté, era para tanto?

Camino por la cocina, voy hasta el sillón, camino y camino por toda mi casa buscando un pensamiento que no lo voy a encontrar caminando pero en fin terminaría por encontrarlo,  como cuando un poeta presidiario hace un ocho en su celda mientras piensa sus párrafos.
Para quién no sabe hacer un ocho es caminar dando vueltas y formando este número en el piso con tu ida y vuelta.
Puede ser un ocho, un infinito o mi futuro.  En una celda de dos metros por dos haciendo un ocho, caminando, cagando al lado de mi cama, comiendo pan con agua.  Dejandome coger por negros más fuertes que yo. 

Estoy desesperado, voy en cana y ni lo pensé

¿Cómo mierda limpio todo esto?  

Miré todo a mi alrededor, con los ojos bien abiertos y una revelación, me dije:

¿Por qué no hacer un gran banquete? 

Mi amigo siempre me ayudó, estoy seguro que le encantaría y estaría dichoso de alimentar a mi familia.
Tengo muchos conocidos en el campo y por ellos sé como se le saca el cuero a los animales y lavarlo. 

Puse una olla grande de agua y empecé a hervirla, puse las partes de mi amigo en la bacha de la cocina y dejé que se drene el resto de la sangre, sus tripas y todo lo que colgaba lo puse en una bolsa negra con algunos órganos importantes como los pulmones que los voy a dejar en el freezer ya que escuché que en el mercado negro cotizan mucho, mi amigo era sano y mi billetera no.
Pienso hacer paté con su hígado, a mi mamá le encanta el paté de entrada con tostadas. 

Agarré la cabeza de mi amigo y me puse a pensar cómo sería vivir sin él, lloré un poco arrepentido de lo que estaba haciendo. 

Empecé a acariciar su pelo, su cara estaba blanca de haber perdido toda la sangre y sus ojos desorbitados no me miraban como yo a él. 

No sé por qué, no lo puedo explicar, pero en ese momento mi verga se llenó de sangre mientras le acariciaba el pelo, algo sentí en mi que me hizo querer sentir el tacto de sus labios, meterle los dedos en la boca y sentir su lengua y el interior caliente. 

Seguía tibio, lo cual me calentó muchísimo.
Agarré fuerte los pelos y saqué la cabeza de la bacha, apoyé todo mi bulto con ropa en su cara muerta y de a poco me abría la bragueta.
Le metí la verga en la boca y me la empecé a coger hasta que mi glande salió por su tráquea abierta. Cuando acabé la leche salía por el hueso de su esófago, agarré el semen con mis manos y lo pasé por mi boca.
La sangre de mi amigo y mis flujos estaban realmente deliciosos. 

Explosivo. 

Basta, ya acabé, ahora debo preparar el banquete. El agua hace rato ya había hervido. 

Al otro día todos disfrutamos un gran banquete, estuvo genial, todos se fueron con un poco de mi amigo dentro, como si nos hubiera sodomizado a todos.
En fin, los huesos chupados que dejó mi familia algunos se los di al perro y otros si los cremé, solo los deje en el horno hasta poder hacerlos polvo fácil con un martillo.
Esa flor que estás fumando ahora mientras te cuento, la aboné con sus cenizas

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