Normalizacion y simulacro: los medios como constructores del pensamiento
La postverdad mediática no solo informa, sino que moldea lo que aceptamos como normal. El poder no necesita dictar: construye nuestra forma de pensar haciéndola natural, inevitable.
¿Qué papel juegan los medios en esta construcción? La información pura prácticamente no existe. Lo que importa son los formatos de pensamiento, las estructuras y herramientas con las que interpretamos la realidad. Los medios no son simples canales de información: establecen cómo debemos procesar, sentir y reaccionar.
El sujeto se contamina con todas las posiciones posibles y aprende que nada es definitivo. Hoy, los medios masivos funcionan con un “efecto telenovela”: alejan la atención de lo que realmente son o deberían ser, disponen nuestro ánimo al servicio de lo que el poder necesita. La rapidez del lenguaje, la urgencia de los tiempos y la saturación informativa permiten que la normalización se instale sin necesidad de represión abierta.
No olvidemos: donde hay poder, hay resistencia, decía Foucault. Pero cuidado con las resistencias que el mismo sistema construye. No debemos encajar en el molde que el poder necesita que seamos. Incluso al intentar crear un no-binarismo, podemos terminar generando un binarismo entre binarismo y no-binarismo.
Existen formas de construir alternativas, formas de pensamiento que escapan a los formatos impuestos, pero hay que buscarlas activamente. Resistir no es solo oponerse, sino inventar nuevos modos de ver y pensar el mundo que no encajen en la normalidad que nos quieren vender.