A mi retórica
Nunca me caíste bien, y más desde que te empezaste a drogar y me robaste a mi familia te odio, nunca me caíste bien, siempre fuiste un ventajero hijo de mil puta.
Quiero que te apuñalen y mueras desangrado en una triste calle vacía, una noche lluviosa de invierno.
Cuando todos se olviden del afuera, cuando no haya nadie ahí para ayudarte, cuando estires el brazo y simplemente sientas el viento, que no haya carne propia ni ajena que te sostenga. Ojala el tiempo te de la muerte y nadie que te salve, nadie que quiera luchar por tu vida más que vos mismo. Y así morirías como viviste, como un cerdo egoísta putrefacto consumista, llenándote de materiales porque nadie te llenará de amor nunca.
Sos un inservible hijo bastardo de la maquinaria. Un imbécil. Ojala el agua de esa lluvia nocturna se lleve tu sangre roja como un río, un casi río pequeño que va por el costado de la calle, que no le importa a nadie. La lluvia no le importa a nadie. Tu muerte no le importa a nadie.
Porque sos un traidor, un traidor a vos mismo y a tus ideas, hijo de mil putas, sinvergüenzas, intento de pata de lana y pelotudo. No me cabe duda de que tu madre era una puta y tu padre era un idiota, lerdo y estúpido.
Cornudo y pollerudo. Trataría de vivir más que vos solo para poder pisar tu tumba y escupirla.
Sos un ignorante por elección, feliz más por tonto que por feliz. Sos un cierrabares, un cagavergas, una prostituta del estado. Sos todo lo que ni en mil vidas desearía ser. Según el Marqués de Sade antes de la virtud viene el vicio. Tu única virtud es el vicio, pobres de tus padres tan cortos de educación que crearon una inmundicia como vos sin saber lo dañino que podes ser para los que te rodean. Un anónimo te apuñalo en una calle vacía. En una triste calle vacía una noche lluviosa de invierno.
Me preocupa que ya vayan dos horas y sigas respirando. Se nota que te cuesta, pero seguís respirando.
Tu corazón resiste.
Los segundos pasan, se convierten en minutos.
Los minutos pasan, se convierten en horas.
Aún nadie pasa por esa calle, dejaste de respirar. Tu cuerpo se está enfriando y yo te sigo odiando. Odio el imperativo categórico de tenerle pena a un muerto, olvidar todo y avergonzarse de haber odiado.
Yo te sigo odiando hasta después de la muerte, no me importa tu muerte; de hecho me da pena no ser yo el que te haya asesinado.
Lo más triste de todo, es que no existís, que solo seas una figura retórica que uso para mis textos.
Quisiera que existas, así mis odios no quedan en mí, quisiera que existas así no hago catarsis con el mundo. Quiero que existas para desquitarme con vos y no con mi vida. Quiero que existas para no recurrir al uso de la autodestrucción. Quiero que existas, como yo. Y veas lo difícil que es el mundo. Porque tengo un circo en la cabeza, de rarezas y fracasos que aparecen cuando me siento mal.
Allí guardo los rencores del pasado y me río de mí mismo por miedo a llorar, allí sirven algodones de azúcar de amores frustrados y hay espejos que reflejan realidades. Y en el medio de la carpa hay un escenario, y mi yo perdido para su diversión, que no entiende la vida y no encuentra sentido; y me siento vacío y no sé qué hacer, los payasos que me aterran son problemas humanos y no puedo salir porque el show ya comenzó.
Soy tan bueno encontrando palabras ajenas, pero me pierdo mucho en las mías tratando de que los trucos de magia salgan bien. Puedo encontrar el origen de los males después de cometerlos pero eso no sirve cuando el mal ya se realizó, lo cual solo logra no dejar de reflexionar sobre el pasado, en vez de pensar el presente o intentar día a día moldear el futuro.
Solo existo yo y mi nombre en los ojos de tu concepción, porque Dios vino al mundo con la incógnita eterna de quién lo creó a él. Y a través de incógnitas, se forja la duda universal; la incertidumbre de las masas y la no-conformidad como bien común. Solo existe Dios en los ojos de tu concepción, porque el humano solo crea humanos. Y solo en una hipótesis: la metafísica.
Hay que desembarazarse del divague y confrontar estructuradas realidades y reglas del juego, si ves la vida como uno.
Perdón por la bajada de línea, pero necesitaba decírtelo antes de que te mueras.